¿Cuántas veces me he dicho, seré yo esa piedra?, 

nunca sigo un cadáver sin quedarme a su lado, 

cuando ponen huevo yo también cacareo,

basta que alguien me piense para ser un recuerdo.

Oliverio 

kalouc Por: Alberto Salomón

Recordarlos y admirarlos no es la meta última de la vida de nuestros héroes, pero como agradecimiento por todas las veces que fueron intermediarios en los regaños (que merecíamos normalmente) y ese amor que siempre quedará guardado en nuestros pensamientos merecen ser exaltados de formas muy distintas y grandiosas.

A ell@s que supieron respetar la vida con el ejemplo, los Héroes del Tiempo les dedicamos la siguiente poesía esperando que nuestros lectores sean gustosos de leerla y compartirla.

 

A ell@s

Hallábame en el paneo de tu argenta melena,

cavilando en los pasos que has convertido en huellas,

mis palabras que tus oídos interpretan a murmullas.

¡tu sabiduría me observa absorta y taciturna!

¡Oh ser de cúmulas bendiciones derramadas por Cronos!,

a quién plugo, no que alargue,

antes bien; que mi presencia no te amargue,

porque yo párvulo y súbdito ¿qué menos soy ante tus tronos?

Ellos que gozas por labrar y respetar la tierra,

cuidando corpus y ánima del vicio,

teniendo el amor y consejo como oficio,

sabedor que en el crepúsculo de la vida, nos harán ganar la guerra.

De tus palabras poco caso atento he hecho,

por ello entiendo que al verme dubitativo,

tus manos con ápice de arrugas me señalen en lo furtivo,

para corregir y recordar que ningún camino es muy estrecho.

Esa aljaba rebosante con flechas de libertad y experiencia,

lanzadas a predicar de la vida, ¡lo pletórico!

y yo siendo la simple uva de tu vid; ¡ser estoico!,

tus consejos atenderé allende tu estadía y ausencia.